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Empatía, ¿para qué?

¿Qué es la empatía?

La empatía se puede definir como la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de comprender su visión del mundo, sus opiniones, qué siente y por qué se siente así. Desde su perspectiva, con sus creencias y valores, no desde la nuestra. Comprender lo que piensa y siente aunque sea diferente a lo que nosotras pensamos o sentimos en una situación similar. Por tanto, para ser empático hay que ser capaz de salir de nuestros esquemas, creencias, valores, pensamientos, sentimientos…

¿Esto es posible? ¿Al 100%? La respuesta es rotundamente no. Para conseguirlo al 100% tendrías que percibir la vida exactamente igual que la otra persona (ver la vida con sus ojos), tener sus experiencias vitales, sus vivencias, y esto no es factible.

¿Entonces no puedo ser empático? Claro que sí, y además es un recurso que se puede aprender y entrenar.

Lo primero que tienes que preguntarte es… ¿realmente me interesa desarrollar la empatía? Depende de lo que quieras obtener en tu vida. Veámoslo.

Si empatizas con alguien, ¿qué puede pasar?

  • Es posible que entiendas más a la otra persona, que sepas por lo que está pasando. Serás más capaz de comprender su mundo, sus vivencias, su comportamiento. El qué y el cómo e incluso el por qué y para qué. Esto te ayudará a actuar en consecuencia.
  • Tendrás mejores relaciones personales, más sanas. No hay nada como sentirnos comprendidos para sentirnos bien en una relación.
  • Es más probable que te vaya mejor en la vida al ser más capaz de conservar a tus amigos, de caer mejor a la gente, de parecer más humano. Tus redes sociales serán más sólidas.
  • Mejora tu autoestima porque al comprender más y mejor a los demás obtienes refuerzos positivos del entorno y eso te hará sentir bien.
  • También es posible que te des cuenta de la importancia que tiene para ti tu salud mental y sea algo en lo que inviertes parte de tu tiempo.

Si optas por no empatizar

  • No entenderás nada y te confundirás al comunicarte con el otro. Aquí empieza la “fiesta” de las discusiones.
  • Es fácil que estés en conflicto continuamente con compañeros de trabajo, pareja, familia, amigos, etc… y no te entiendas con ellos. Pensarás que es el otro el que tiene que cambiar. Verás todo lo que el otro «hace mal» y no te responsabilizaras de tu parte, ¿mi parte? si yo no hago nada…
  • Acabarás pareciendo un «bicho raro» que no entiende a nadie más que a los de su “especie”. Probablemente te aislarás. La incapacidad de empatizar genera problemas importantes en las relaciones personales. Si no soy capaz de «salir de mi» y ver la realidad del otro lo voy a tener difícil…
  • El problema es que puedes instalarte en la posición de víctima, de “todo me pasa a mí”, “pobre de mí”, “tengo mala suerte con la gente”, etc.

Nosotros, los psicólogos y psicólogas necesitamos ser empáticos para poder ayudar a otros a ayudarse. Personalmente diría que es un requisito básico. Y tú que no eres psicólogo, ¿para qué quieres ser empático? Como hemos visto más arriba, son todo beneficios. ¿O acaso prefieres seguir teniendo conflictos con las personas con las que te relacionas?

Partimos de la base de que no puedes ser empático al 100%. Sin embargo, si quieres, te puedes aproximar a sentir el sufrimiento del otro, a empatizar con su sentimiento y desde ahí a tener una mayor comprensión de sus comportamientos y su mundo. Todo lo que te acerque a comprender más a tu semejante y al que consideras diferente te aportará un mayor enriquecimiento personal y mejorará tus relaciones. Conocerte a ti mismo/a te ayuda a conocer a los demás y viceversa.

¿Te interesa desarrollar tu empatía?

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