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Cuidado con el miedo, es el virus más contagioso

Decía Krisnamurti que el miedo es la incertidumbre en busca de seguridad. Estamos viviendo todos la pandemia del coronavirus y el confinamiento con mucha incertidumbre. A medida que pasan los días, semanas, meses vamos teniendo más datos que nos hacen comportarnos de forma más responsable. A nivel general, la población está dando un ejemplo de responsabilidad, ni que hablar de los niños, nuestros grandes olvidados y los que mejor están gestionando esta situación. Aún así, como siempre, algunas personas siguen saltándose las normas, el peligro está en sobregeneralizar, es decir, pensar que se está actúando peor de como se está haciendo por tener más en cuenta los casos aislados. La mayoría estamos siendo responsables, lo dicen los datos, la curva va bajando. También es cierto que a medida que avanzan los días para algunas personas el confinamiento se está haciendo más cuesta arriba, especialmente a algunos niños.

Si ves habitualmente las noticias y programas de televisión es fácil que estés padeciendo ansiedad, insomnio, cambios del estado de ánimo, pesadillas y/o miedo. Te animo a que cuides la información que consumes o puedes acabar desquiciándote. El contenido de los mismos fomenta el malestar emocional, es posible que no te des cuenta en el momento sin embargo a nivel inconsciente estás conectado a la red del miedo.

Los seres humanos actuamos de formas muy diversas. Es importante tener en cuenta que cada uno de nosotros hemos necesitado un tiempo para hacernos a la idea de la «nueva realidad», de hecho algunas personas casi un mes después todavía siguen negándola (los menos). Los procesos personales son sagrados y no se pueden forzar así que no te fuerces, escúchate y date cuenta de tus limitaciones, eres humano, permítetelo. El miedo se alimenta muy rápido y muy fácil, es muy contagioso, si lo notas en ti, no contagies a tu entorno. No seas un virus del miedo con patas. Protégete, protégelos.

¿Qué sí podemos hacer?

Lo que sí podemos hacer es dejar de ser seres pasivos, marionetas a la espera de que nos muevan las cuerdas para accionar. Podemos decidir, es más, pienso que «debemos» decidir a favor de nuestro bienestar emocional y el de nuestras familias y entorno. Tenemos una oportunidad buenísima para ello. Ya lo decía Galeano «mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas puede cambiar el mundo». Es momento de aprender, ¿el qué? lo que cada uno necesite. ¿Tú qué necesitas? piénsalo y busca la forma de aprenderlo. Si te decides por cuidar de tu salud mental saldrás de esta situación con más resiliencia.

¿Sientes ansiedad, miedo, ira, insomnio, estás irritable y/o tienes cambios en el estado de ánimo?

Es muy importante que entiendas que tu realidad no es la de tu vecino ni la de tu compañero de trabajo, ni la de tu amiga o tu primo. Cada uno estamos viviendo esta realidad colectiva desde nuestra propia realidad particular. Así que no te compares, si tu amiga se organiza el día y le da tiempo a hacer pilates, una tarta con minions hechos de fondant, a organizar su armario por colores, a hacer la comida de toda la semana, a leer un libro, tomarse un té y contarte todo esto por instagram y tú te levantas como puedes y vas del sofá a la cama pasando por la nevera no te preocupes, lo estás haciendo lo mejor que puedes. Ahora bien, depende de ti si quieres mejorar esta situación o seguir así hasta que esto termine…

Si vives en una casa interior de 50 metros cuadrados con varias personas o en una casa con jardín en una zona rural, si vives en una ciudad o en un pueblo, si estás solo o acompañado, si te llevas bien con las personas con las que vives o tus interacciones son un infierno, si tu salud es buena o padeces alguna patología, si convives con alguien que está enfermo o todos tus familiares se encuentran bien de salud, si tienes perro, si vas a trabajar o teletrabajas, si trabajas en un hospital o en una oficina, si tu situación económica se ha visto afectada o no, si has perdido a un familiar por/con coronavirus y no has podido despedirte… tu realidad es diferente a la de los demás.

Nadie te está pidiendo que puedas con todo tú solo, si quieres puedes buscar a un psicólogo que trabaje online, que esté colegiado y que te de la confianza para hacerlo. La psicología online se lleva practicando desde hace años y a día de hoy es la única alternativa posible conectándote vía videollamada o llamada telefónica. Puedes buscar en el colegio de psicología de tu comunidad y así sabrás que estás eligiendo a un profesional cualificado. El intrusismo en nuestra profesión es el pan nuestro de cada día. Piensa que si no te dejarías operar a corazón abierto por una persona que ha hecho un cursillo sobre cómo manejar un bisturí, no tiene sentido poner tu salud mental en manos de alguien que no es un psicólogo sanitario o clínico. Como decía Nietzsche «el camino del infierno está pavimentado de buenas intenciones».

En consulta los miedos o fobias son muy habituales, «existen tantos miedos como puedan inventarse«. Tenemos que diferenciar los miedos racionales de los irracionales. El miedo a contagiarnos del coronavirus es real, es importante que tomemos las medidas de protección indicadas para ello y ya está. Esa es la forma correcta de enfrentarse a ese miedo. Si por el contrario me enfrento pensando continuamente en la situación que vivimos, hablando del tema, limpiándome las manos con lejía, haciendo rituales de prevención, buscando información sin cesar, razonando, fijándome en el número de muertos y en las imágenes de hospitales entonces has entrado en un circulo de miedo y estarás sufriendo innecesariamente. Busca ayuda cuanto antes.

¿Qué te sugiero para dejar de contagiarte el miedo?

Las sugerencias a nivel general son las siguientes:

  • Demasiada información genera ansiedad, una vez al día en el medio que tú elijas suele ser suficiente
  • Intenta que tus conversaciones no giren en torno al mismo tema, esto también genera ansiedad y/o la mantiene
  • Date cuenta de que quedándote en casa estás salvando vidas, tú también eres un héroe-heroína 🙂 apláudete a las 20h
  • Puede ayudarte hacer una lista de actividades en casa, deporte, actividades creativas, leer, meditar, yoga, ver series o películas, ordenar  y deshacerte de cosas innecesarias…
  • Utiliza la tecnología a tu favor, conéctate con tus seres queridos para hablar de temas interesantes, divertidos, agradables, intenta que las conversaciones no sean monotemáticas o te generarán malestar
  • Si en casa convivís varias personas es importante respetar vuestros espacios individuales y buscar alguna actividad grupal para hacer, jugar a cartas, ver una película, cocinar algo juntos, ordenar fotos…
  • Si hay niños en casa, tener una rutina (no militar) y horarios es lo que más les ayuda a que estén en calma. Que los niños entiendan porqué estamos en casa confinados en función de su edad también es importante.

Si te ha gustado el post puedes compartirlo con quien quieras y si hay algún tema del que quieras que escriba no tienes más que decírmelo y lo tendré en cuenta. Muchas gracias por leerme y por cuidar de tu salud mental.

¿Quieres cambiar tu mundo?

Empieza por ti mismo

Las siguientes palabras están inscritas en la tumba de un obispo (1100 d.c.) en la cripta de la abadía de Westminster:

«Cuando yo era joven y libre y mi imaginación no conocía límites, soñaba con cambiar el mundo. A medida que me fui haciendo mayor y más prudente, descubrí que el mundo no cambiaría, de modo que acorté un poco la visión y decidí cambiar solamente mi país».

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Las 11 reglas para el ser humano

1. Recibirás un cuerpo

Puede ser que te guste o que lo odies, pero será tuyo durante todo el tiempo que pases aquí en la Tierra.

2.  Aprenderás lecciones

Estás apuntado a tiempo completo en una escuela informal que se llama Vida. Cada día que pases en ella tendrás oportunidad de aprender distintas lecciones. Puede ser que éstas te gusten, que no las entiendas o directamente te parezcan un fastidio. Sea como sea lo mejor que puedes hacer es aprender de todo ello.

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Fábulas Empatía

«El ratón y la ratonera «

Un ratón llegó a una casa mirando por un agujero de la pared y vio a un hombre entregando un paquete a una mujer. Rápidamente pensó: «¿qué tipo de comida podrá haber allí?
Y se imaginó un sabroso queso. Se le hacía la boca agua de pensar que sería de sus preferidos. Sin embargo, se quedó aterrorizado cuando descubrió que era una ratonera.

Entonces, rápidamente se fue al patio de la casa a advertir a todos: «¡hay una ratonera en la casa, una ratonera!»

La gallina que estaba buscando sus lombrices en la tierra, cacareó y le dijo:

«¡Discúlpeme, Sr. ratón: entiendo que sea un gran problema para usted, pero a mí no me perjudica en nada, ni me molesta! «
Y el ratón se entristeció.

El ratón siguió corriendo buscando ayuda, y llegó hasta el cordero y le dijo:

«¡hay una ratonera en la casa!» 
»¡ Discúlpeme, Sr. ratón, pero no veo nada que pueda hacer, pues yo como pasto. ¡Quédese tranquilo! !Usted está en mis oraciones!»

Entonces el ratón se fue hasta donde estaban las vacas y les dijo: ¿Qué nos dice, Sr. ratón? ¿Una ratonera? ¿estamos en peligro por casualidad nosotras? ¡Creo que no! Entonces el ratón se volvió a la casa, cabizbajo y abatido, para encarar solo la ratonera.

Aquella misma noche se escuchó un ruido como el de una ratonera agarrando su víctima. La mujer corrió a ver qué había en la ratonera. Pero, en la oscuridad, no vio que la trampa había agarrado la cola de una víbora venenosa y la víbora le mordió. El hombre le llevó corriendo al hospital. La mujer fue atendida, pero después volvió a casa con fiebre.

“Nada mejor que un buen caldo de gallina” pensó el hombre. Entonces tomó el cuchillo y fue a buscar al principal ingrediente: la gallina.

Como la enfermedad de la mujer continuaba, amigos y vecinos vinieron a verla. Para alimentarlos, hubo que matar al cordero. Pero la mujer no resistió, y acabó falleciendo. Muchas personas vinieron al funeral. El pobre hombre, muy triste y agradecido por la solidaridad, resolvió matar a las vacas para darles de comer a todos.

La próxima vez que escuches que alguien tiene un problema, y creas que a ti no te afecta, piénsalo dos veces. En todas las casas pueden necesitar una ratonera ¡y todos los integrantes corren peligro!

 

Adaptación del relato de Bertolt Brecht

Vinieron por los judíos y como yo era cristiano, no dije nada.

Vinieron por los sindicalistas y como yo no lo era, no dije nada.

Vinieron por los extranjeros y como yo era nacional, no dije nada.

Vinieron por los homosexuales y como yo era hetero, no dije nada.

Vinieron por los opositores y como yo no lo era, no dije nada.

Vinieron por las mujeres y como yo era hombre, no dije nada.

Al final, vinieron por mi y ya no quedaba nadie para hablar por mi.

 

¿Y bien? Da que pensar, ¿verdad?

Empatía, ¿para qué?

¿Qué es la empatía?

La empatía se puede definir como la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de comprender su visión del mundo, sus opiniones, qué siente y por qué se siente así. Desde su perspectiva, con sus creencias y valores, no desde la nuestra. Comprender lo que piensa y siente aunque sea diferente a lo que nosotras pensamos o sentimos en una situación similar. Por tanto, para ser empático hay que ser capaz de salir de nuestros esquemas, creencias, valores, pensamientos, sentimientos…

¿Esto es posible? ¿Al 100%? La respuesta es rotundamente no. Para conseguirlo al 100% tendrías que percibir la vida exactamente igual que la otra persona (ver la vida con sus ojos), tener sus experiencias vitales, sus vivencias, y esto no es factible.

¿Entonces no puedo ser empático? Claro que sí, y además es un recurso que se puede aprender y entrenar.

Lo primero que tienes que preguntarte es… ¿realmente me interesa desarrollar la empatía? Depende de lo que quieras obtener en tu vida. Veámoslo.

Si empatizas con alguien, ¿qué puede pasar?

  • Es posible que entiendas más a la otra persona, que sepas por lo que está pasando. Serás más capaz de comprender su mundo, sus vivencias, su comportamiento. El qué y el cómo e incluso el por qué y para qué. Esto te ayudará a actuar en consecuencia.
  • Tendrás mejores relaciones personales, más sanas. No hay nada como sentirnos comprendidos para sentirnos bien en una relación.
  • Es más probable que te vaya mejor en la vida al ser más capaz de conservar a tus amigos, de caer mejor a la gente, de parecer más humano. Tus redes sociales serán más sólidas.
  • Mejora tu autoestima porque al comprender más y mejor a los demás obtienes refuerzos positivos del entorno y eso te hará sentir bien.
  • También es posible que te des cuenta de la importancia que tiene para ti tu salud mental y sea algo en lo que inviertes parte de tu tiempo.

Si optas por no empatizar

  • No entenderás nada y te confundirás al comunicarte con el otro. Aquí empieza la “fiesta” de las discusiones.
  • Es fácil que estés en conflicto continuamente con compañeros de trabajo, pareja, familia, amigos, etc… y no te entiendas con ellos. Pensarás que es el otro el que tiene que cambiar. Verás todo lo que el otro «hace mal» y no te responsabilizaras de tu parte, ¿mi parte? si yo no hago nada…
  • Acabarás pareciendo un «bicho raro» que no entiende a nadie más que a los de su “especie”. Probablemente te aislarás. La incapacidad de empatizar genera problemas importantes en las relaciones personales. Si no soy capaz de «salir de mi» y ver la realidad del otro lo voy a tener difícil…
  • El problema es que puedes instalarte en la posición de víctima, de “todo me pasa a mí”, “pobre de mí”, “tengo mala suerte con la gente”, etc.

Nosotros, los psicólogos y psicólogas necesitamos ser empáticos para poder ayudar a otros a ayudarse. Personalmente diría que es un requisito básico. Y tú que no eres psicólogo, ¿para qué quieres ser empático? Como hemos visto más arriba, son todo beneficios. ¿O acaso prefieres seguir teniendo conflictos con las personas con las que te relacionas?

Partimos de la base de que no puedes ser empático al 100%. Sin embargo, si quieres, te puedes aproximar a sentir el sufrimiento del otro, a empatizar con su sentimiento y desde ahí a tener una mayor comprensión de sus comportamientos y su mundo. Todo lo que te acerque a comprender más a tu semejante y al que consideras diferente te aportará un mayor enriquecimiento personal y mejorará tus relaciones. Conocerte a ti mismo/a te ayuda a conocer a los demás y viceversa.

¿Te interesa desarrollar tu empatía?

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Fábulas sobre la empatía. Haz click aquí.

¿Qué te pasa? Nada. (Silencio)

 

¿Te suena esta escena? ¿Qué te pasa? Nada. Silencio…………………………………………… De repente notas que pasa algo y preguntas. La respuesta no te convence. Ese nada esconde un mucho…

¿Te gustaría poder dejar de representar esta escenita? ¿Sueles reaccionar así a menudo? ¿Tu pareja, amiga, compañero de piso, familiar te contesta así y no sabes qué hacer?

Paul Watzlawick  en su libro teoría de la comunicación humana afirma que No se puede no comunicar. “Palabras o silencio influyen en los demás, quienes a su vez no pueden dejar de responder a tales comunicaciones y, por ende, comunican algo. Desde una perspectiva pragmática, toda conducta es comunicación (no solo el habla) y toda comunicación afecta a la conducta”.

Por tanto, ese nada, es un algo, incluso un todo.

 

¿Qué le sucede normalmente a la persona que dice NADA?

·      No sabe gestionar bien sus emociones. Probablemente sienta enfado, ira y utiliza el nada y el silencio como respuesta. Sufre al no saber gestionar su comunicación.

·      Espera que la otra persona adivine lo que le pasa (ya que a él o a ella le parece obvio). Suele estar “esperando que se disculpe por algo (que no sabe qué es, porque no se lo he dicho, porque debería saberlo)…

·      No es consciente de que el otro quizá no sepa qué es lo que sucede, de verdad, aunque para él resulte obvio.

·      Hay un intento de manipulación inconsciente esperando que el otro  “me quite el enfado”.

·      A veces el hastío, cansancio por repetir lo mismo una y otra vez le llevan a esta persona a acortar una posible explicación y decir “Nada”.

El silencio continuado acaba convirtiéndose en un maltrato. Un rato de silencio al estar enfadado puede ser necesario para no decir algo de lo que te puedas arrepentir, sin embargo el silencio durante días, semanas e incluso meses es muy dañino y resiente las relaciones. Qué decir, cuando estas escenas se repiten habitualmente y además hay hijos en la casa.

 

¿Cómo puedo gestionar mejor esta situación en vez de decir nada y callarme?

·      Expresando el malestar. De una forma calmada y constructiva. Si ves que la emoción aún te invade, retírate, toma aire y cuando estés más tranquilo comunícalo. No te quedes con ello dentro si realmente te parece importante. Podrías decir… “ahora mismo no puedo decírtelo porque estoy muy enfadado y no quiero decir nada que pueda herirte. Mejor me explico dentro de un rato cuando se me haya pasado”. Desde luego, el nada es más rápido pero muy ineficaz.

·      No des por hecho que el otro ya sabe lo que te pasa. No es adivino. Y, aunque se lo hayas repetido muchas veces es posible que no se acuerde, tenga muchas cosas en la cabeza, tenga mal día, no sepa lo importante que es para ti ese asunto, etc…

·      Revisa cómo comunicas el mensaje. Como dice Lupe del Río “ten en cuenta que el mensaje es el que interpretan, no el que dices”.  Es posible que el mensaje no esté llegando al receptor como tu esperas. A lo mejor es un tema importante para ti, y el otro no lo sabe. Aclara esto.

·      Es importante que te des cuenta de que tu enfado es tuyo, y que quien decide tenerlo o no eres tú. El otro puede hacer, decir, pensar lo que considere y tu tienes la capacidad, como ser humano responsable, de responsabilizarte de tus emociones. Otra cosa es que no te hayan educado emocionalmente y no sepas. La capacidad la tienes, pero quizá no desarrollada.

·      Cuanto antes hables de lo sucedido mejor. Teniendo en cuenta que lo harás estando tranquilo es mejor que no pase más de un día desde que ha habido el malentendido o discusión. Si no, es posible que se haga una bola mayor. Muchas relaciones se distancian o rompen por falta de comunicación y por dejar que pase el tiempo. El tiempo no lo cura todo. Aprende a relativizar.

·      Llega a acuerdos con la persona. Tanto si es tu pareja, como un familiar, amigo o compañera de trabajo. Asegúrate de que tenéis claro qué hacer cuando surja una discrepancia entre vosotros.

 

¿Qué puedo hacer si la otra persona me dice nada y se calla?

·      Pregunta qué es lo que sucede. Escucha y fíjate en su comunicación verbal y no verbal. Sabes que ese nada es un algo. Si la persona no tiene ganas de hablar, permite ese espacio y tiempo. Si lo tiene, intenta hablar sin hacer daño. Que la persona sepa que estás ahí y que no has hecho nada para hacer daño ni molestar. Exprésate y estate disponible.

·      Si esta situación se prolonga en el tiempo, cuestiónate si seguir o no teniendo relación con esa persona. Puedes compartir esta reflexión con ella para que sepa que su silencio te está dando un mensaje que te desanima a seguir con la relación.

·      Si es una persona importante para ti y esto os sucede a menudo, plantearos mejorar vuestra comunicación haciendo una terapia o yendo a algún curso de comunicación y oratoria.

 

Una buena comunicación es indispensable para tener y mantener buenas relaciones con otras personas. En ocasiones nos olvidamos de la importancia de comunicarnos de forma clara y sencilla y esto nos lleva a malos entendidos e incluso conflictos importantes. No siempre encontramos las palabras adecuadas para trasmitir lo que queremos sin embargo esto se puede aprender. A veces traducir a palabras nuestros sentimientos nos supone un gran desafío. Otras veces el momento no es el adecuado por diferentes circunstancias. Es decir, puede ser que el contexto no facilite la comunicación, o que la emoción nos invada de una forma que nos impida expresarnos de forma asertiva.

Tómate tu tiempo, mantén la calma, aprende a escuchar (no siempre es el otro el que pone la barrera para que no fluya la comunicación), exprésate de forma asertiva, llega a acuerdos con la persona sobre vuestra comunicación, ya verás como así tus relaciones serán más satisfactorias.

 

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¿Quién fue Wayne Dyer (1940-2015)?

 

Doctor en Psicología y psicoterapeuta norteamericano. Profesor en la Universidad de St. Johns de Nueva York.

Autor de  libros de autoayuda. “Tus zonas erróneas” vendió más de 35 millones de copias en todo el mundo. En mi opinión uno de los mejores libros de autoayuda que existen. También fue coautor de libros de texto. Colaborador en radio y televisión. Daba conferencias por todo el mundo llegando a convertirse en un maestro espiritual.

Conocido como “el padre de la motivación”. Editó un documental llamado El cambio.

Escritor de libros de autoayuda como:

  •  Evite ser utilizado
  •  El Cielo es el Límite
  •  Los regalos de Eykis
  •  Tus Zonas Erróneas
  •  Tus Zonas Mágicas
  •  La Felicidad de nuestros Hijos
  •  Tus Zonas Sagradas
  •  La Fuerza de Creer
  •  Promesa de amor
  •  Construye tu destino
  •  Camino de la Perfección
  •  La Sabiduría de Todos Los Tiempos
  •  Diez secretos para el éxito y la paz interior
  •  El Poder de la Intención
  •  En busca del equilibrio
  •  Inspiración: Tu llamado primordial
  •  Nuevos pensamientos para una vida mejor
  •  Piensa diferente, vive diferente
  •  El Cambio
  •  El Mejor de mis maestros
  •  En busca del equilibrio
  •  Vive la sabiduría del Tao
  •  Todo lo que puedas imaginar
  •  La fuerza del espíritu. Hay una solución espiritual para cada problema

Paul Watzlawick (1921-2007)

Psicólogo y filósofo . Autor de de la “Teoría de la comunicación humana” y el constructivismo radical. Referencia importante en la Terapia familiar sistémica y en la Psicoterapia. Trabajó toda su vida en el Mental Research Institute de Palo Alto y fue profesor emérito de la Universidad de Standford.

Fundador junto con G. Nardone del del Centro de Terapia Estratégica de Arezzo (Italia).

Autor de 18 libros.

  • Cambio (con John Weakland y Richard Fisch), 1976
  • ¿Es real la realidad?, 1979
  • El lenguaje del cambio, 1980
  • Teoría [pragmática] de la comunicación humana (con Janet Beavin y Don Jackson), 1981
  • El arte de amargarse la vida. Barcelona. Ed. Herder, 1989.
  • El arte del cambio (con Giorgio Nardone), 1990
  • La coleta del barón de Münchhausen. Herder, 1992
  • El sinsentido del sentido o el sentido del sinsentido. Herder, 1995
  • La construcción del universo (con Marcelo R. Ceberio), 1998
  • Terapia Breve: Filosofía y arte (con Giorgio Nardone). Ed. Herder, 1999
  • Terapia breve estratégica: pasos hacia un cambio de percepción de la realidad (con Giorgio Nardone). Editorial Paidós. 2000
  • Lo malo de lo bueno. Ed. Herder, 2002
  • Ficciones de la realidad. Realidades de la ficción. Estrategias de la comunicación humana (Con Marcelo R. Ceberio) Editorial Paidós. 2008
  • Si quieres ver aprende a actuar. Las prescripciones de tareas en psicoterapia (Con Marcelo R. Ceberio) Ed. Teseo. 2010

¿Quién es Giorgio Nardone?

Madrid, 2018.

Giorgio Nardone. Psicólogo y psicoterapeuta italiano.

Fundador junto con Paul Watzlawick del Centro de Terapia Estratégica de Arezzo (Italia) donde desarrolla su actividad como psicólogo y psicoterapeuta. Es director de la Escuela de Especialización en Psicoterapia Estratégica Breve y de la Escuela Empresarial de Comunicación y Resolución Estratégica de Problemas de Arezzo.
Considerado el representante de mayor relevancia entre los investigadores de la Escuela de Palo Alto, está reconocido internacionalmente como uno de los terapeutas más creativos y rigurosos, gracias a numerosos e innovadores trabajos que han conducido a un nuevo modelo evolucionado de Terapia Breve.

Participa en multitud de conferencias, talleres y cursos de coaching para responsables y empresas de Italia y de todo el mundo.

Autor y coautor de más de 30 publicaciones.

Los resultados de la eficacia y eficiencia de los protocolos de tratamiento de la terapia breve estratégica de Nardone en el tratamiento de los siguientes trastornos:

Trastornos de ansiedad (en 95% de los casos)

– El trastorno de pánico – agorafobia – Trastorno de Ansiedad Generalizada – fobia social

– Trastorno de estrés postraumático (TEPT) – fobias específicas (de animales, objetos, situaciones)

Trastornos obsesivo-compulsivos (en el 89% de los casos)

– Las obsesiones – compulsiones – Trastornos somatomorfos (hipocondría, BDD, etc ..)

Trastornos de la alimentación (en el 83% de los casos)

– Anorexia – Bulimia – Vómitos – trastorno por atracón

Trastornos sexuales (en el 91% de los casos)

– Los problemas de erección – la eyaculación precoz – vaginismo y la dispareunia – trastornos del deseo

Depresión (en 82% de los casos)    – En sus diversas formas

Problemas relacionales en diferentes contextos (en el 82% de los casos)

– Familia – familia – trabajo – relaciones sociales

Problemas en la Infancia y la adolescencia (82% de los casos)

– Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, – trastorno de oposición desafiante – mutismo selectivo, 
- Trastorno de evitación, – la ansiedad de rendimiento, – fobia a la escuela – el aislamiento trastorno

Trastornos relacionados con el abuso de Internet (en el 80% de los casos)

– La dependencia de la red – la adicción a la sobrecarga de información: cuando la información no es suficiente

– Las compras compulsivas en la red – el juego en línea: que las apuestas en la red

– El compulsiva de comercio en línea

– Chat adicción – la adicción al cibersexo

En mi consulta privada en Bilbao, trabajo desde este modelo, la terapia breve estratégica, con personas que sufren estos trastornos. Si quieres puedes leer algunas de mis recomendaciones aquí, una terapia eficaz y sobre todo eficiente para problemas que limitan la vida y la hacen difícil. En mi opinión, no es necesario hacer una terapia de muchos años. La ciencia avanza y estar al día en las nuevas formas de trabajo es importante para poder ofrecer un buen servicio de salud mental.